Lo que hemos aprendido sobre el Lago Atitlán.
Si queremos revertir el daño causado al Lago Atitlán, necesitamos entender cómo funciona. Entonces, es necesario contar con información confiable y científica a largo plazo, sobre todos los factores que influyen en la dinámica de los florecimientos de cianobacterias y sobre su manejo, para apoyar la toma de decisiones basadas en el conocimiento científico. No se debe tomar decisiones que afectan al Lago basadas en creencias o suposiciones a-priori sin fundamento. Asimismo, necesitamos que Guatemala desarrolle su capacidad de investigar y resolver sus problemas e invertir en los insumos que mejoran la gestión del recurso agua, que se encuentra seriamente amenazado en todo el país.
Hemos aprendido que los nutrientes, el fósforo y el nitrógeno así como las proporciones relativas de ellos, son factores importantes en la vida del Lago. Sabemos que las especies de plancton presentes en el lago están cambiando, lo que indica un lago con mayor ingreso de nutrientes. La cianobacteria ya se ha distribuido por todo el lago, ha formado acumulaciones densas en diferentes meses desde mayo hasta diciembre por lo que un estado de alerta continuo es importante, así como la obtención de más información, especialmente sobre las dinámicas de estratificación y los ingresos de nutrientes.
Las preguntas más frecuentes que la población de la Cuenca hace actualmente surgen de la preocupación sobre los efectos económicos y sociales que sus respuestas tienen para la población misma: 1) ¿Es tóxica la cianobacteria? Sabemos que actualmente no lo es, pero que siempre existe la posibilidad de que esto cambie; 2) ¿Se puede nadar en el Lago Atitlán todavía? Y respondemos que esa es una decisión de cada persona, porque el principal problema en el agua no es la cianobacteria, sino la entrada de muchos patógenos a ella en las aguas servidas provenientes de todas las poblaciones que lo circundan, que son más peligrosos que la cianobacteria; 3) ¿Se pueden comer los peces? Afortunadamente, la respuesta es afirmativa, pues si estos son bien cocinados, no representan peligro para la salud humana todavía.
Otra preocupación es por qué se necesita gastar tanto dinero en la purificación del agua y el manejo de los desechos? El agua que se tome está contaminada y afecta la salud propiciando enfermedades crónicas por diarreas y parásitos. Las comunidades necesitan de agua limpia para el consumo y el lavado de los productos agrícolas. Así mismo la presencia de basura en el lago ahuyenta a los visitantes y reduce los ingresos económicos para la cuenca.
Pero la pregunta más importante y frecuente debiese ser ¿Qué puedo hacer yo, visitante, hotelero, lanchero, habitante de la Cuenca del Lago de Atitlán? Consideramos que no se ha puesto suficiente atención en la respuesta, que es a nivel individual. Debemos iniciar acciones que pongan la responsabilidad de salvar al Lago en todos los individuos involucrados con él y su futuro. De todas maneras, no hay soluciones rápidas, la situación actual del Lago no se creó de un día para otro y su recuperación no puede ser inmediata.
El problema del Lago es complejo y depende de muchos factores que interactúan entre sí, pero es importante seguir recopilando información científica que apoye la toma de buenas decisiones y buenas prácticas de convivencia con él. Esto requiere de un financiamiento constante. ¿Quién quiere invertir en salvar al Lago de Atitlán? Hay que invertir de una manera responsable, porque los recursos, siempre serán escasos.
Toda persona residente, turista, rica o pobre, grande o pequeña, tiene la capacidad de participar en mejorar la situación del Lago de Atitlán, pero se necesita un liderazgo fuerte y transparente y con datos y capacidades apropiadas. Los esfuerzos del Centro de Estudios Atitlán se están concentrando en desarrollar la información necesaria y en la comunicación de esta información al público.
A donde recomendamos dirigir los esfuerzos?
· Limitar la entrada de nutrientes por: el manejo integrado de desechos sólidos y líquidos, a nivel individual, comunitario, municipal y de cuenca.
· Averiguar y eliminar las fuentes de basura flotante en el lago.
· Usar jabones y detergentes sin fósforo y lavar la ropa fuera del lago..
· Propiciar el crecimiento de tul, árboles como sauces y otra vegetación acuática, que absorbe nutrientes del agua, eliminándolos del alcance de la cianobacteria.




